m@rí@g@stronomí@

m@rí@g@stronomí@; un viaje gastromusical, o musicogastronómico..., o de que por mucho que os cuente, mejor que lo veáis por vosotr@s mism@s:

miércoles, 10 de julio de 2013

Pepe Vieira Camiño da Serpe

En Raxó, a unos 5 min. del turístico Sanxenxo, se encuentra este restaurante  en un megaedificio rodeado de naturaleza y dotado de unas vistas a tener en cuenta.
El local es espectacular e invita a relajarse, a dejarse caer por el mismo un buen rato antes de sentarse en mesa, bien para contemplar sus exteriores, o bien para acomodarse en uno de los cómodos sillones de su espectacular hall, mientras se observa la actividad en la cocina  a través de una enorme cristalera.

Un espacio pensado para la celebración de eventos varios -supongo que bodas en su mayoría-, pero en el que el comedor está aislado, perféctamente iluminado, con buen fondo musical, dispone de vistas al exterior, un espacio entre mesas brutal y las unas de las sillas más cómodas jamás inventadas. Las mesas están impecablemente vestidas y el menaje es de alta gama y adecuado en la mayoría de los casos.
Invitan a los clientes osados -o al menos en mi caso, así ha sido- a comer en la propia cocina; aún que yo decliné la invitación en pro de disfrutar de la comodidad de una mesa, mientras degustaba un gran vino y unos platos a la altura -casi lo consigo-. Doy tanta cancha al local, por que me ha parecido el mayor lujo que en Pepe Vieira ponen al alcance del cliente.

El servicio es atento y denota gran recorrido, pese a su juventud.

La bodega, contiene alrededor de 40 referencias, o al menos eso incluye la carta que yo he visto. Si me fío de las más de 300 referencias que anuncian en la carta de su web; es el local con más vinos fuera de carta del mundo mundial y parte del extranjero. No me extenderé en esta ocasión con el vino, un Goliardo Loureiro '10 de Bodega Forjas del Salnés, que, definitivamente, no me gusta tanto como el Caiño. Frescor, ligereza, barrica  prácticamente inapreciable y un toque salino que no deja de sorprender.

En cuanto a la carta, pues no tienen. Trabajan tres menús, que pretenden ser sorpresa (lo cual dificulta enormemente el maridaje), y que oscilan entre los 29€ del menú Bistró y los casi 85€ de su menú Gastronómico.
Me iría con el primero de ellos, pero teniendo en cuenta que no sabía lo que incluían; me quedé con un intermedio Menú Degustación a poco más de 65 €. Aceptaron incluirme una carne en sustitución de un pescado, hecho que agradecí, pues un único plato terrestre entre tantos, se me antojaba escaso.

Comenzó la cosa con una sabrosa tosta de sardina, tomate y trufa. Agradecida concentración de sabor, frescor y naturalidad en una tosta mini.


Delicioso el ceviche de jurel con aguacate. Un bocado fresco a más no poder. Me alucina el aguacate y en combinación con el ceviche, el aceite y las finas hierbas que lo acompañaban, surgió una grata sorpresa.

El bonito con tomate, fue más allá del bocado, sin embargo resultó un gran plato de pescado, con cierto desequilibrio ¿demasiada acidez?. No se, que no de a engaño, fue el bicho marino que más me hizo disfrutar con sus portentosos y tersos escalopes.


Din sum picante de congrio. Un intento de asiatizar nuestra cocina poco interesante; aunque rico y adictivo por estar calentito y por ese toque picantón.









La lubina estaba un pelín pasada para mi gusto, aunque en la imagen no se identifique de ese modo. El caso es que me resultó un plato insípido en conjunto; no se si por el efecto dim sum, o por que...

El steack tartare venía encima de una piedra y esta, encima de una pizarra. Estaba bueno, pero el hecho de envolverlo en un rulo crujiente que domina todo el conjunto en aroma y sabor; me ha parecido tanto un despropósito, como incómodo resulta el comérselo. Me da la impresión que se está extendiendo esto de comer con las manos en un plan muy pijo. Concibo unas croquetas, unas patatas fritas, unas tiras de pollo, el dim sum de marras... ...pero un tártaro de carne, no acabo de verlo.


El jarrete glaseadito, ya fue otra cosa. Un plato rico, al que., quizás se le agradecieran algunos gramos más.










Previo postres, se dio buena cuenta del Goliardo, con la ayuda de "Nuestra Degustación de Quesos Afinados y sus Contrapuntos". 7 quesos , de entre los cuales se erigió vencedor un Morbier que estaba de muerte.
Para el postre, una buena dosis de frescura, muy de agradecer, por eso del desgrasado. Las hierbas aromáticas, tan recurrentes en esta casa; estaban también presentes en este plato; he de confesar que me flipan y que se echan de menos en visitas a muchos locales, carentes de ese toque místico.


Es tiempo para la música y es tiempo de festivales; así que os dejaré en compañía de los Martelo. En golosíalímite, ya éramos seguidores de la banda desde unos meses atrás, pero en la parroquia de Calo -Teo-, se celebra un festival llamado Música na Noite (eso si que es un festival indie y no las etiquetas que se autoaplican la mayoría de encuentros plagados de grupos insulsos con media barba y camisa de cuadros) y en dicho festival, los Martelo fueron total satisfacción para nuestra golosía musical.
¡Que gusto ver un trío con músicos de verdad solventes con tres pares, haciendo algo verdadero, furioso, nítido, transparente, inmediato y a la vez, reflexivo, pero sin gilipolleces ni chorradas! 
Es algo difícil de ver,  e igualmemte agradecido de topar. Podría hablaros de la historia Xacobe Martinez Antelo, bajo y voz de Martelo y su faceta más popular como músico de las mejores bandas de jazz de nuestra tierra, o como acompañante en la sombra de grandes artistas, pero prefiero que lo observéis  trabajando con esta maravillosa formación.

PINCHA ESTO ES EL ENLACE A UN TEMA INTERPRETADO EN DIRECTO


COCINA: ***1/2
SERVICIO: **1/2 
LOCAL:    *****
 
BODEGA:   **1/2
 
PRECIO:   **

TOTAL: 15,5

martes, 2 de julio de 2013

BURDEOS

Burdeos es una vinoteca situada en la c/ de la playa en Sada y único paraiso vinícola que conozco en esa luminosa "ciudad".  Ayer mismo, me he dejado por este local tan especial para mi y ha sido un feliz reencuetro tras más de un año sin haber disfrutado de los vinos y conversación que Jorge, barman apasionado, ofrece a su clientela. 
Tostón de tomate, queso y anchoas.
Exquisitas croquetas caseras.
Es Burdeos, lo que yo entiendo como una vinoteca auténtica; con algún que otro vino interesante por copa, una carta bien armada (aunque se echen de menos mis amados sherrys y puede que más variedad en espumosos), buen ambiente sin tonterías en forma de pantalla LED pseudomodernillas -no hay cosa más absurda que degustar vino con el telediario de fondo, o alguno de esos programas de griterío-, pero con buen fondo musical, menaje aceptable, buen mobiliario y buenas viandas válidas para ser disfrutadas en barra, mesa alta o, más comodamente, en su comedor. Entre estas destacar las tostas de agadecido tamaño, aptas para ser compartidas, buen embutido, carnes... vamos, que quien pase hambre en el Burdeos, no tiene perdón. Tampoco faltarán licores de calidad para facilitar la digestión, así que ¡comed, comed malditos! ;-) . 

Si alguien se anima a visitarla, puede ojear las botellas que Jorge guarda en sus estanterías, o puede preguntarle al mismo; pues no es difícil encontrar cosas especiales, que, al igual que el resto; estarán además a buen precio. Ya sabéis, hay un lugar en Sada para amantes del vino, o para quien quiera tomarse una cerveza en buena compañía y con una atmósfera agradable en un local con encanto. Ni que decir tiene que un paseito por el puerto, contemplando unas vistas magníficas, sería el colofón perfecto. 

Al rico entrecot trinchado para ser compartido.
En verano abren a diario y el resto del año cierran los martes.

He dejado unas fotos, las cuales son torpe ejemplo de los manjares de los que disponen en la Burdeos, pero no se me queda en el tintero lo más importante; el San Román del 2.006 con el que casi se nos saltan las lágrimas. Había probado las últimas añadas de San Román y he de decir que me gusta, aunque entra en el corte de vino que no me llena del todo; demasiado opulento, potente y estructurado. No es el caso de este '06; los años en botella convirtieron un buen vino, en un vino maravilloso.
Necesitó casi una hora, tras su apertura para que una vez disipada la punzada alcohólica ese algo de reducción, este líquido más glicérido que nunca y con una impresionante expresividad, nos sumergiese en un mar de frutillos negros, especias y constantes dejes licorosos de lo más agradables. Sabroso, sedoso, elegante y persistente.
Para que el maridaje musical no falle y, de ninguna manera se quede corto; os dejo con uno de los grandes maestros de las baquetas de todos los tiempos. Si bien, Vinnie Colaiuta no es el el mejor baterista del planeta, no existe ninguno superior, incluso dentro del nivel extraterrestre en el que se manejan estos monstruos...  

viernes, 21 de junio de 2013

Restaurante Gómez

En Arteixo -que no "Arteijo" por favor-, a unos minutos en coche de sus maravillosas playas se encuentra este restaurante de nombre tan poco llamativo. El local, de corte moderno, dispone de cafetería y de dos comedores convenientemente aislados; uno de ellos totalmente interior. En ambos, eso si, han conseguido un ambiente agradable, como agradable y atento es su servicio.
La verdad, que ese ha sido el factor que más me convenció desde mi entrada en el local; el trato de absoluta disposición y complacencia hacia el cliente. Una profesional que respeta los tiempos de una comida a la perfección y que se encarga de que los platos no lleguen a la mesa sin que esté presto el vino que los acompañará, es siempre un buen comienzo. Sin eso, lo demás no tendría sentido, pese a que lo demás tampoco hace aguas.
La carta de manjares es tan perfecta como sencilla y la bodega está armada con decenas de vinos interesantes a buen precio. Se percibe, con un simple vistazo, que se saben bien detrás de lo que andan; sin llegar a "mandar" se pueden encontrar cantidad de vinos gallegos y unos cuantos catalanes, amén de las demás zonas del territorio nacional. Aunque en golosíalímite no gusta especialmente, zambullirnos en esas dos zonas.
Unos sabrosos mejillones en salsa fría de curry por cortesía de la casa, fue el aperitivo  en una de las pocas tardes calurosas de este junio. 
Buen pan, buen menaje... y con estas herramientas sólo falta ponerse a disfrutar.

El entrante, unas verduras braseadas con vieira y jamón estaba rico. Por grata recomendación de la amable mujer que me atendió, se redujo a media ración. Hecho el cual agradeció mi estómago y mi bolsillo y es que hay quien pone pegas para solicitar media ración hasta cuando pides croquetas... 







El plato principal, consistió en un entrecot de carne de vacuno de  Bandeira. Servida en el punto solicitado, no ha sido la pieza de  esta zona que más me ha convencido, pero fue un agradable paseo por las apetencias cárnicas que me rondaban ese día y un espectáculo en combinación del vino con el que regué los platos -el cual desvelaré más tarde-.

Y junto con el vino, este postre ha sido la estrella de cuantos manjares aterrizaron en el impoluto mantel de mi mesa. El queso del país artesano con membrillo. P e r f e c t o.


Este detalle, lo sirven para acompañar los cafés.
En fin, estos son los restaurantes que nos gusta recomendar en golosialimite, las casas en las que se huye de lo superfluo y se puede tener un conjunto, rodeado de cierto encanto, sin un desembolso excepcional.

No me olvido del vino, el Les Terrases 2.009; una maravilla de Álvaro Palacios producido en la D.O. Priorat con un coupage de cuatro uvas diferentes que reposa en madera de un año. El trabajo de Álvaro Palacios consigue rescatar uno de los terruños más interesantes del globo y embotellarlo, logrando un vino elegante, vivo y con futuro.  Con futuro y, por fin, con presente; pues es ahora cuando este 2.009 se muestra más apto para el disfrute que nunca.   
Se trata de un vino expresivo, que agrada desde el primer contacto; fruta negra, mineral y especiado pero con finos dejes lácteos que envuelven el conjunto de aromas en una armonía de cremosidad.
En boca se multiplica está buenísimo y es un divertimento constante y cambiante Es pura seda, elegancia, con una acidez que incita a beber más y a olvidarse de sus más de 14º; para rematar en un final de verdad persistente. Glorioso.

Glorioso y portentoso es este trío de jazz gallego llamado Sumrrá. Hace ya unos años que cayó en mis manos su primer trabajo y han sido, desde entonces, unos cuantos recitales disfrutados de esta maravillosa formación, de la cual ya se ha rescatado algún tema en nuestro facebook a cargo de alguno de sus integrantes. Músicos en la cresta de la ola de la música de mayor calidad que se crea dentro y fuera del mapa gallego. Disfrútenlos damas y caballeros:

COCINA: ***
SERVICIO: ****1/2 
LOCAL: ***
 
BODEGA:***1/2
 
PRECIO: ****


TOTAL: 18

martes, 14 de mayo de 2013

De cafés & tirabeques*.

Un maestro barista ha elaborado estas creaciones de manifiesta dificultad:

Un buen cremado logra una espuma consistente y compacta.
Para l@s neófit@s, diré que conseguir esas figuras depende en gran medida del trabajo previamente realizado con la leche. Para latte art, se precisa de un buen cremado previo. Esta fotografía se tomó transcurridos unos 20 minutos, tras su elaboración. 
Bien está lo que bien parece... no se ve esto todos los días. Pero algo más difícil de observar a diario, es el magnífico atigrado que mi barman logra gracias a su esmerada filosofía de trabajo:

Ante un espresso de tamaña calidad, el azúcar es simple atrezo.
¡Vivan los héroes del día a día! .
En estos tiempos de comparecencias vía pantalla de plasma, nada como relajarse dejándose llevar por los sabios consejos del personal de sala; son ell@s nuestra vía más directa y segura hacia el placer.

Como un placer es escuchar a la gran Maika Makovski; compositora e intérprete genial, he aquí una mujer plena de bondades con repertorio para dar y tomar:
Y no os perdáis, POR FAVOR, este temazo en directo. El hecho de que sólo pueda colgar un enlace, no me disuade de compartirlo.


*Se explicará esto de los tirabeques en entradas futuras.

viernes, 3 de mayo de 2013

Degustando Casa Pendás.


Se acabó otro abril más y en MaríaGastronomía, le dimos un hasta la próxima, por todo lo alto. Con el propósito de conocer a fondo esta preciosa casa, encargamos un menú degustación al chef Alfonso y nos dejamos en manos de Sonia para los placeres líquidos.

Así, sin prisa, con el sol todavía alumbrando el bello paraje en el que se sitúa Casa Pendás, se descorchó una botella de Louro do Bolo. Este vino a base de Godello producido en Valdeorras por el afamado Rafael Palacios, fue un comienzo rotundo y sin miramientos.  Vino de impecable madera que transmite leves notas de humo; sorprende por su expresividad muy floral, incluso herbáceo y agrada en boca; aunque he de decir que me ha resultado excesivamente ácido en algún momento.

A buena parte de la concurrencia le gustó más que el que se bebería a continuación, del mismo productor y D.O.; As Sortes causó en mi, todavía mejor sensación. Envolvente, con mayor presencia de fruta, mineral y con una acidez más compensada; me resultó uno de los blancos gallegos más elegantes que he probado.

Dejo los tintos para más adelante para ir dejando constancia de un menú que comenzó con un producto de la huerta y de plena temporada. El espárrago blanco es un lujo de suavidad y ternura que se presentó en contrapunto a la potente salsa que lo acompañaba. Además resultó un reto superado para el Valdeorras, que no se amilanaba tanto como cabría esperar ante un producto de maridaje imposible, como es el espárrago.
Llegó el turno de la xarda que descansaba sobre un lecho vegetal y se arropaba con velo de tocino. El plato en si se mostró tan limpio y sencillo, como desconcertante. Para tratar de hacerme entender, válgame con decir que su maridaje óptimo se movería entre un tinto con toques herbáceos o algún Jerez con enjundia.
Continuó el festival con un salpicón de bogavante con huevo a baja temperatura que resultó ser una sorpresa   de suavidad, de sabores nítidos y de preparación para lo que todavía estaba por llegar. 



Otro marisco, la vieira en este caso, comenzó a calentarnos el cuerpo. Rebozado en harina de maíz, y acompañado con ricos vegetales y una especie de pilpil de ajada; el molusco se presentaba con los ingredientes de su preparación más tradicional, pero con todos los elementos en su punto; resultando en un plato más fresco.





El foie con queso de A Capela -¡que rico!-con una vinagreta de pasas, nueces y el contrapunto de acidez de la manzana; probablemente fue el plato que más adentro me llegó de toda la comida.
Poco puedo decir del mero con jugo de espárragos; el hecho de que recordara fotografiarlo, cuando ya me había zampado la mitad, habla mucho de lo sabroso que estaba tanto el pescado como el jugo que lo acompañaba.

Por último, previo al apartado dulce; nos sirvieron una especie de empanada de carne de lo más curiosa. Masa frita, pimiento y cebolla pochaditos y el relleno cárnico en crudo -similar a un tártaro de carne- Quedará este plato para mi memoria, como una de las empanadas de la nueva cocina que más me ha sorprendido. De hecho un bloguero de la comarca, con el que ese día compartimos mesa; mencionó que podría elaborar un ranking la mar de interesante con esas empanadas revisitadas como protagonistas.

Sólo un apunte; más de un@ ha estado de acuerdo conmigo en cuanto a que sería más acertado haber intercambiado la posición de este plato dentro del menú, por la del foie.

Hasta aquí los tres pedazo de vinos tintos con los que nos deleitamos fueron por orden de consumo y de oro a bronce; el Yotuel, el Pago de los Capellanes Finca el Nogal, ambos de la D.O. Ribera del Duero y El Puntido D.O.Ca. La Rioja. El 2.006 como añada común y el gusto de degustarlos como placer común. De hecho, creo que cometimos un error con el orden de consumo. ¿La razón?, pues creo que se debe a que el Yotuel resultó tan complejo que despistó sobre él mismo en un principio y sobre sus sucesores después.
En fin, uno de esos caldos que en una primera aproximación, producen temor por la posibilidad de estar cerrado o demasiado evolucionado y luego no dejan de fliparte a cada sorbo.

Se trata de un vino de muy baja producción -poco más de 2.000 botellas- producido en Ribera del Duero por Bodegas Gallego Zapatero y sobrepasa el año en madera francesa. El resultado es un vino que agrada en aromas primarios, pero que maravilla en el segundo plano con notas de ahumados, minerales, tostados y un deje a hongos (toques terrosos y trufados). En boca se emsamblan esas sensaciones en una buena estructura que alegra su elegancia con una acidez equilibrada y un toque licoroso.

Tras esto, cayeron dos pedazo vinos que, pese a resultar gozosos, me dejaron recuerdos como una leve falta de acidez en el caso de El Nogal y un exceso de lácteos en el caso de El Puntido. Defecto de mi gusto, más que de los beberes, seguramente...

Comenzamos el apartado dulce con un clásico de la casa; las cañitas rellenas de crema -con vainilla de verdad- y lo continuamos con una suave mousse de chocolate blanco y almendras fileteadas, que se escapó al objetivo de la cámara.
Los cafés llegaron en la dulce compañía de unas tejas caseras y unas trufas de infarto. El chocolate que no falte.

Si digo que para acabar este festival, todavía nos visitaron las burbujas del país vecino, supongo que nadie tendrá problema con rematar esto con un jazz más complejo que ese Yotuel del que he hablado unos cuantos párrafos más arriba. Return To Forever, supergrupo del jazzrock setentero desconcertó a la audiencia décadas atrás con maravillas como este The Endless Night:
Casa Pendás

COCINA: ***1/2
SERVICIO: ****1/2 
LOCAL: ****1/2
 
BODEGA:**1/2
 
PRECIO: ****


TOTAL: 19