En Raxó, a unos 5 min. del turístico Sanxenxo, se encuentra este restaurante en un megaedificio rodeado de naturaleza y dotado de unas vistas a tener en cuenta.
El local es espectacular e invita a relajarse, a dejarse caer por el mismo un buen rato antes de sentarse en mesa, bien para contemplar sus exteriores, o bien para acomodarse en uno de los cómodos sillones de su espectacular hall, mientras se observa la actividad en la cocina a través de una enorme cristalera.
Un espacio pensado para la celebración de eventos varios -supongo que bodas en su mayoría-, pero en el que el comedor está aislado, perféctamente iluminado, con buen fondo musical, dispone de vistas al exterior, un espacio entre mesas brutal y las unas de las sillas más cómodas jamás inventadas. Las mesas están impecablemente vestidas y el menaje es de alta gama y adecuado en la mayoría de los casos.
Invitan a los clientes osados -o al menos en mi caso, así ha sido- a comer en la propia cocina; aún que yo decliné la invitación en pro de disfrutar de la comodidad de una mesa, mientras degustaba un gran vino y unos platos a la altura -casi lo consigo-. Doy tanta cancha al local, por que me ha parecido el mayor lujo que en Pepe Vieira ponen al alcance del cliente.
Invitan a los clientes osados -o al menos en mi caso, así ha sido- a comer en la propia cocina; aún que yo decliné la invitación en pro de disfrutar de la comodidad de una mesa, mientras degustaba un gran vino y unos platos a la altura -casi lo consigo-. Doy tanta cancha al local, por que me ha parecido el mayor lujo que en Pepe Vieira ponen al alcance del cliente.
El servicio es atento y denota gran recorrido, pese a su juventud.
La bodega, contiene alrededor de 40 referencias, o al menos eso incluye la carta que yo he visto. Si me fío de las más de 300 referencias que anuncian en la carta de su web; es el local con más vinos fuera de carta del mundo mundial y parte del extranjero. No me extenderé en esta ocasión con el vino, un Goliardo Loureiro '10 de Bodega Forjas del Salnés, que, definitivamente, no me gusta tanto como el Caiño. Frescor, ligereza, barrica prácticamente inapreciable y un toque salino que no deja de sorprender.
En cuanto a la carta, pues no tienen. Trabajan tres menús, que pretenden ser sorpresa (lo cual dificulta enormemente el maridaje), y que oscilan entre los 29€ del menú Bistró y los casi 85€ de su menú Gastronómico.
Me iría con el primero de ellos, pero teniendo en cuenta que no sabía lo que incluían; me quedé con un intermedio Menú Degustación a poco más de 65 €. Aceptaron incluirme una carne en sustitución de un pescado, hecho que agradecí, pues un único plato terrestre entre tantos, se me antojaba escaso.
Comenzó la cosa con una sabrosa tosta de sardina, tomate y trufa. Agradecida concentración de sabor, frescor y naturalidad en una tosta mini.
El bonito con tomate, fue más allá del bocado, sin embargo resultó un gran plato de pescado, con cierto desequilibrio ¿demasiada acidez?. No se, que no de a engaño, fue el bicho marino que más me hizo disfrutar con sus portentosos y tersos escalopes.
La lubina estaba un pelín pasada para mi gusto, aunque en la imagen no se identifique de ese modo. El caso es que me resultó un plato insípido en conjunto; no se si por el efecto dim sum, o por que...
El steack tartare venía encima de una piedra y esta, encima de una pizarra. Estaba bueno, pero el hecho de envolverlo en un rulo crujiente que domina todo el conjunto en aroma y sabor; me ha parecido tanto un despropósito, como incómodo resulta el comérselo. Me da la impresión que se está extendiendo esto de comer con las manos en un plan muy pijo. Concibo unas croquetas, unas patatas fritas, unas tiras de pollo, el dim sum de marras... ...pero un tártaro de carne, no acabo de verlo.
El jarrete glaseadito, ya fue otra cosa. Un plato rico, al que., quizás se le agradecieran algunos gramos más.
Previo postres, se dio buena cuenta del Goliardo, con la ayuda de "Nuestra Degustación de Quesos Afinados y sus Contrapuntos". 7 quesos , de entre los cuales se erigió vencedor un Morbier que estaba de muerte.
Para el postre, una buena dosis de frescura, muy de agradecer, por eso del desgrasado. Las hierbas aromáticas, tan recurrentes en esta casa; estaban también presentes en este plato; he de confesar que me flipan y que se echan de menos en visitas a muchos locales, carentes de ese toque místico.
Es tiempo para la música y es tiempo de festivales; así que os dejaré en compañía de los Martelo. En golosíalímite, ya éramos seguidores de la banda desde unos meses atrás, pero en la parroquia de Calo -Teo-, se celebra un festival llamado Música na Noite (eso si que es un festival indie y no las etiquetas que se autoaplican la mayoría de encuentros plagados de grupos insulsos con media barba y camisa de cuadros) y en dicho festival, los Martelo fueron total satisfacción para nuestra golosía musical.
¡Que gusto ver un trío con músicos de verdad solventes con tres pares, haciendo algo verdadero, furioso, nítido, transparente, inmediato y a la vez, reflexivo, pero sin gilipolleces ni chorradas!
Es algo difícil de ver, e igualmemte agradecido de topar. Podría hablaros de la historia Xacobe Martinez Antelo, bajo y voz de Martelo y su faceta más popular como músico de las mejores bandas de jazz de nuestra tierra, o como acompañante en la sombra de grandes artistas, pero prefiero que lo observéis trabajando con esta maravillosa formación.
PINCHA ESTO ES EL ENLACE A UN TEMA INTERPRETADO EN DIRECTO
COCINA: ***1/2
SERVICIO: **1/2
LOCAL: *****
BODEGA: **1/2
PRECIO: **
TOTAL: 15,5
LOCAL: *****
BODEGA: **1/2
PRECIO: **
TOTAL: 15,5