m@rí@g@stronomí@

m@rí@g@stronomí@; un viaje gastromusical, o musicogastronómico..., o de que por mucho que os cuente, mejor que lo veáis por vosotr@s mism@s:
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miércoles, 19 de noviembre de 2014

¡DiverXo!

Ya tengo una triestrellada experiencia  en el restaurante de David Muñoz, el joven madrileño que ascendió meteóricamente al olimpo gastronómico y que en la actualidad nos ofrece meticulosas técnicas culinarias, en un espacio engalanado con tintes ensoñadoramente lisérgicos.

Meter en una batidora el decorado de Sonrisas y Lágrimas, las escenas finales del  2.001 de Kubrick, sumando algunas de su formidable Naranja Mecánica y los cerdos voladores de Robin Food. Condimentar con el resultado de que unos cuantos umpalumpas se follasen a una teletubbie vestida de cirujano (parto múltiple) y lo regarlo con un poco de Alicia en el País de las Maravilla.
Sólo resta poner las aspas del electrodoméstico en marcha y el resultado de la emulsión, se asemejará mucho al local en si.
Pato?, con fondo japo, Pomelo Nitro, yemas de Espárrago con Soufflé de verduras etc, etc...
Seguro que el resultado de tan inédito revoltijo, puede no convencer a todo el mundo, pero quien busque algo diferente lo tiene en un hotel sito en el  nº 23 de la c/ Padre Damián, allá por los Madriles Matariles. 
No daré descripciones más detalladas, pues en DiverXo, juegan con la sorpresa a muchos niveles y no quiero fastidiarles el negocio a ellos, ni la experiencia a vosotr@s. Básicamente, lo que importa ahí es el XOW y este se desarrolla en una sala dotada de una especie de cocina satélite -yo y mis acompañantes hemos tenido el privilegio de ver la nave nodriza-, que permite al comensal desde la amplitud y comodidad que le brinda el espacio, contemplar como se rematan algunas de las preparaciones que finalmente aterrizarán en mesa; dentro de su plato, o lienzo, que es como lo llaman.

Pulpo etc. magistralmente maridado con un Palo Cortado Antique de Fernando de Castilla.
El trato es directo, cercano, prescindiendo de toda etiqueta o ceremonia. El servicio está proyectado para que se disfrute uno de los dos menús que ofrece la cocina de Dabiz & Cía y la carta de vinos no parece estar pensada para ser leída.
Disponen dicha carta en una preciosa carpeta que, dado la rigidez de sus hojas, dificulta la lectura de todas las referencias con comodidad. Esto no sólo ha sido sensación mía; un reconocido hostelero especializado en el mundo vitícola, había estado la semana anterior y obtuvo idéntica sensación. Además, el ritmo del servicio y su enfoque dificultan todavía más profundizar en su bodega; basta decir que en el cuarto de hora -aprox.- que los comensales permanecimos sentados, nadie acercó   la carta de vinos a la mesa, con aperitivos líquidos ya servidos de por medio y una carta de comidas en la que sólo es necesario decidir si se toma un menú largo, o uno todavía más largo.

Fajita Deluxe
Con todo y con esto, he de decir que el sumiller maridó tres de los muchos platos y al menos en uno de ellos,  dio en la diana de lo sublime. 
Eso si, una grata sorpresa os aguarda en DiverXo a l@s enopirad@s y es que el margen de precios es más parecido al de 1Star Miguelín gallego, que a cualquier triestrellado de cuantos haya conocido o espiado carta en la red.

Carre de Raya.
Pues si, donde la mayoría aprovechan para meter injustos estacazos, estos incitan a beber como los cerdos voladores que decoran la sala y disfrutar del menú como es debido.

Jarrete Glaseado con Trufa Blanca y un MAGNÍFICO alarde de guarniciones.
Es DiverXo de esos restaurantes en los cuales el número de trabajadores que forman las brigadas, supera al de comensales. Cocineros de negro, camareros de verde Biona, y sumiller de azul   forman un parchis de monos industriales que realiza un trabajo milimétrico alrededor del comensal. Marcan, presentan, completan y rematan los platos; pincelando una obra que se disfruta con comodidad en el riguroso orden que el chef diseñó dentro de su cabeciña.

Uno de los refrescantes postres.
¿Hablar del transcurso de la comida plato por plato?. Comprenderéis el despropósito que tal hecho implicaría, cuando visitéis DiverXo y os dediquéis a lo que se debe dedicar cualquier comensal en tan pintoresco escenario; deleitarse con un XOW único.
Se oyen críticas a esta cocina por estar demasiado saborizada, e incluso por que sienta mal al organismo. En mi experiencia, la digestión fue óptima y el exceso de condimentación, fue patente durante algún punto del menú, restando protagonismo al producto principal en algún caso; pero es una filosofía de cocina que está ahí con sus adeptos y detractores, como cualquier otra.
A día de hoy puedo decir que DiverXo me ha brindado técnicas actuales, complejas, novedosas y sorprendentes, con un fondo de gran producto en unos cuantos lienzos, menos química de la esperada, además de alguna agradecida bofetada de tradicionalidad que contribuirá a estampar el recuerdo de una grata experiencia gastronómica.


No me voy a parar con los vinos; comenzamos a refrescarnos con un Champagne a base de Pinot Noir y La Goya XL -ojito con esa manzanilla-, comenzamos la comida con un Riesling, seguimos con un Louro do Bolo del sr. Rafa Palacios, el Viognier de Vallegarcía y el Caiño de Zárate -GRANDE Eulogio-. Esto sumado al Antique, un Calvados y un Borgoña, con los que la casa maridó ciertos platos, fue el "regadío" de tan extenso menú. Celebramos el final del mismo con un champagne que desconocía y que me alucinó; el EGLY-OURIET Brut Tadicion Gand Crú, un espumoso a base de Pinot Noir y Chardonnay de burbuja fina superintegrada, complejo e intenso en nariz, elegante y persistente en boca.

Me despido con una tonada muy DiverTida a cargo de los hilarantes Ganglios, quienes se hacen eco de cierta carencia lingüística en los escritos de las redes sociales:



COCINA: *****
SERVICIO: ****
LOCAL: ****
BODEGA:****
PRECIO: ***1/2

TOTAL: 20,5

sábado, 18 de octubre de 2014

TIMÓN BAR

En Ferrol, C/ Coruñá, entre los juzgados y el colegio,  ha nacido la cocina optimista, o, dicho de otra forma; algo que nos venía haciendo mucha falta:

Un rinconcito del TIMÓN BAR.
En el TIMÓN BAR se despachan desde primera hora cafés acompañados de dulces de elaboración propia en un ambiente singular y, cuando los jugos gástricos comienzan a reclamar algo salado; tapas y comestibles repletos de sencillez, naturalidad y savoire faire, que podrán ser acompañados de exquisitos vinos gallegos y algún que otro extranjero.

Memorables Mejillones y suculenta Empanada de Jurel.
Tataki de Atún Rojo con Verduritas.
Elegancia, sencillez, experiencia y optimismo, o lo que es lo mismo; Jordán & Cía han vuelto a la ciudad.

Esto ha de celebrarse con una alegre y revitalizadora tonada...
...o dos:



lunes, 18 de agosto de 2014

Restaurante A Cabana


Tanto tiempo pasando a su lado y por fin me fijo en él, recordando la recomendación de un gran gastroafionado, me pica la curiosidad y echo el ancla en un clásico de mi zona; el restaurante A Cabana.
El local se halla situado en la desembocadura de la ría de Betanzos, en A Coruña y, como se puede observar, regala a sus comensales unas vistas maravillosas. 
Salpicón de Colitas de Cigala.

Solomillo, Foie y si, demasiadas patatas...
Escribiré poco sobre sus maravillosas vistas y sus sabrosas viandas; por que he de centrarme en su inmensa bodega repleta de interesantes referencias a precios irresistibles. Una carta con los mejores vinos gallegos y del resto del mundo, culpable junto a la amable atención y a un apasionado sumiller, de que esté deseando volver a bucear en su bodega.
Milhojas de mousse de Queso fresco y Membrillo.
Lo veis en la imagen de arriba; me bebí un Laurent Perrier Brut L.P. y no se los años que llevaba este maravilloso vino en la bodega, pero tras unas 8 horitas, el corcho aún no ha recuperado su forma de seta. ¿Mal síntoma?, pues excelente resultado; para nada falto de carbónico y a partir de la segunda copa, enormemente expresivo. Un champagne de corte clásico a base de Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier que, sin alejarse mucho de la bollería y fruta blanca, exhibe notas de orejón y algo de cítrico; así que, sin perder peso, resulta fresco. 
Habrá más capítulos sobre este restaurante, así que esto puede considerarse como una especie de episodio piloto de una gran serie. Enoaficionados del mundo; disponéos a que se os alarguen los dientes y se os caiga la baba, por que mi golosía límite, me empuja a reinar subiéndome al trono de A Cabana.


Rey por un día, tonto para toda la vida es el título traducido al castellano. de uno de los grandes discos de Faith No More. Del mencionado album se extraen maravillas como la que os dejo en el final musical de este post:

A Cabana.
Carretera Coruña-Ferrol
Bergondo, A Coruña

COCINA: ***1/2
SERVICIO: ****
LOCAL: ****
BODEGA:****1/2
PRECIO: ***1/2

TOTAL: 19,5

lunes, 26 de mayo de 2014

Maruja Limón.

Hace ya unos cuantos meses desde que el pasado mes de enero, me decidí a conocer la cocina que Rafa Centeno practica en el edificio del hotel Siete Torres de Vigo y poder así, disfrutar del trabajo de todo el equipo. Anticipo que los astros se alinearon y puedo decir, aún tras todo el tiempo transcurrido, que toqué el cielo.
El Siete Torres se halla en una de las zonas más tranquilas de la ciudad y dota al restaurante Maruja Limón de un amplio y discreto aparcamiento, además de una zona de terraza acristalada con una pequeña barra de aperitivos y espirituosos, en la cual yo disfruté del aperitivo previo a un glorioso menú.
No quiero publicar este montón de palabras e imágenes sin incidir en la pedazo selección musical que acompañó mi velada en Maruja Limón. Entré al restaurante y continué escuchando exactamente el mismo disco de Mike Stern, que escuchaba minutos antes de mi llegada en mi auto. Un disco glorioso de pe a pa, con sólos de batería incluído y a un volumen considerable, en un pedazo restaurante. Para que luego haya quien diga que el musiqueo no pega con los restaurantes gastronómicos. Pues con dos cojones, todo pega; así que este post lleva doble video musical y el primero lo protagoniza, como no; el inconmensurable MIKE STERN:

El servicio, joven y  atento, se mueve en una sala pensada para que unas 30 personas disfruten de buena amplitud y comodidad en un espacio diáfano, tranquilo, equipado con menaje de primera y correctamente iluminado. Disponen de una buena carta de vinos, la cual exhibe dotes de selección más que de extensión; con joyas de nuestra tierra y demás latitudes. En cuanto a la carta de manjares; todos apetecibles, con posibilidad de pedir a la carta, o de escoger entre un par de menús degustacíón y gastronómico respectivamente. Vamos, que la puta hostia; hablando claro. Cada vez quedan menos sitios donde se pueda hacer esto y es una pena.
El día de autos, tenía intención de pedir a la carta; pero se dio el hecho de que los platos que había seleccionado, se hallaban dentro del menú y cambié de parecer. No puedo expresar cuanto me alegro; pero la verdad que no hubo ni un sólo plato que no fuese sobresaliente. Sabor, sabor y más sabor.

Debo señalar que el apartado pan, está bien cuidado; del mismo modo que el servicio del vino y ahora paso a  contar lo que me han dado:

Cuando un menú comienza con una buena traca de aperitivos  y todos están buenos, el comienzo ha sido grande. Si entre esos aperitivos se halla una crema de calabaza y unas puntillas de calamar M-E-M-O-R-A-B- L-E-S, se masca un ¡Bravo! 

El Tartar de Ternera con queso curado de Arzúa -sin foto-, es una maravilla; no os lo perdáis. 
Chicharrones; sobre una exquisita crema de patata, así de fácil y ¡que buenos!!!

Las vieiras hacen justicia a la buena fama del chef con el manejo de este producto. Increíbles; cosa fina, en serio.


El huevo frito de otra manera, con bechamel trufada y gambóm, ¿en serio tengo que explicarlo?. Un huevo cocido a baja temperatura, rebozado y frito, lo cual logra sublimar uno de los más exquisitos productos que nos brinda la naturaleza. Herencia culinaria -o al menos es a quien primero he visto elaborar algo similar- de Marcelo Tejedor.

Creo, de todos modos, que el sorpresón del menú, llegó de mano de este falso risotto. Falso, por que no se trata de arroz, si no de pasta y sorpresón por que elevó la palabra rico al máximo exponente.

La merluza en su punto tampoco defraudó. 

La pieza de vaca con patata y mostaza estaba magnifica. Quizás me sobrase que  la salsa fuese sometida a la técnica de la sferificación; pero supongo que a buena parte del público le hará gracia...

Los postres, precisas obras golosas, se encargaron de dejar el listón bien alto y no faltaron los petit fours para realzar el ritual del café.


El menú de 10 y algun@ se preguntará; ¿y el vino? El vino de 11. Tenía a Luís Anxo Rodriguez Vázquez en buena estima como viticultor; pues he disfrutado de muchos de los vinos que elabora. Desde ese día en Maruja Limón, lo tengo en un pedestal.
Entiendo la botella de A Torna dos Pasás Escolma de la que disfruté ese día, como uno de los grandes vinos del mundo. Todo lo que busco en un vino, se hallaba en aquella botella; sobre todo la característica más intangible y más importante; la ELEGANCIA. Si de verdad os gusta el vino, no busquéis más, nadie da tanto por tan poco.

Querid@s golos@s, deseo que también vosotr@as touch the sky; así que os dejo con una pieza de uno de los humanos más pieza que habitan el planeta; David Lynch. No tengo palabras, mirad el video y a ver si alguien se atreve a decir algo... Damas y caballeros; Pynky's Dream:


COCINA:  *****

SERVICIO:****1/2
LOCAL:   *****
BODEGA:  ***1/2
PRECIO:  ***1/2
TOTAL: 21,5 de 25

jueves, 22 de mayo de 2014

Árbore da Veira

Hierro, piedra y madera reciben a los comensales que se aventuran a conocer la cocina de Luis Veira.
Árbore da Veira es un restaurante coruñés concebido para convertirse en un clásico del mañana; con un contenido número de mesas, dentro de un local impecablemente decorado, tenuemente iluminado y perfectamente equipado.

En dicho local tratan de ofrecer una experiencia en la que el tono de las festivas comidas familiares, con las agujas del reloj en pausa es parte infaltable a de lo que anuncia su oferta. Envuelto todo ello en una amalgama de lujo contemporáneo, con los materiales primarios arriba comentados (hierro, madera, piedra...). ¡Ojito a la vajilla!
O, al menos en mi caso, se ha entendido el anuncio de un concepto innovador con exclusividad, relax, quietud y trato personalizado como factores diferenciadores. Han logrado un concepto de alta restauración funcional y actualizado en un ambiente exclusivo a la par que acogedor, pero no el tono familiar y tranquilo que dicen perseguir. Esto es normal, salvo rarísima excepción, ese objetivo es inalcanzable. De todos modos, no nos engañemos, la clientela no persigue eso; salvo contadas excepciones...
Lujo, dinamismo -ritmo-, buena pitanza, buen trato y a buen precio; esto es lo que persigue dicha clientela. Referido, claro está, a los aficionados al buen comer y a la clientela que por otros motivos suele acudir a este tipo de establecimientos; pues ya se sabe que la hostelería es un océano que comienza en la áreas de servicio y acaba sabe Diós donde se abrirá el próximo MacAuto... Saber navegar en ese océano es cuestión de ética, acierto, experiencia y suerte...
Venden en Árbore da Veira dos menús degustación sin posibilidad de tomarse un primero y un segundo (carta); pero a una relación calidad/precio más que destacable. El servicio es atento y profesional, aunque es prisionero del concepto de negocio en el que les ha tocado habitar; poco tiempo para el mimo con tanto trajín de platos, cubiertos, copas, servilletas... Los profesionales de servicio que amen la interacción con el comensal... en fin, mejor no piso ese terreno; vivimos en el siglo XXI; no hay tiempo para nada y el que hay se gestiona en menesteres smartphonianos que no vienen al caso.
En lo tocante a la bodega, sin estar del todo mal, sencillamente, no da la talla o, por lo menos, no está a la altura.

Royos patateros, berenjenales y demás asuntos de la huerta aparte; esta entrada inaugura una trilogía de los tres menús más cundientes que me zampé en los últimos meses. Osea, que para formar parte de dicha trilogía he tenido que habérmelo pasado de rechupi pa riba y aviso que la cosa irá in crescendo en las dos entradas venideras.

Comienza el festival con un cocktail sólido emulando el mojito -ni fu ni fa- inaugurando una serie de snacks varios, más de la mitad de ellos, auténticas exquisiteces.
Ahora os atizo mi impresión del apartado snacks; es algo que entiendo más para una comida de primero y segundo. O sea, algo que la cocina pueda sacar rápido y que el comensal disfrute mientras la cocina se pone manos a la obra con los principales.
Pero atención, llega lo sublime; ¡el pan!!!. Esto, esto es pan y no lo que dan por ahí. Tenían de tres tipos; aunque nadie con dos dedos de frente los podría compaginar con tan opíparo menú. Nadie con dos dedos de frente, pero yo si; no me extraña que algún cliente intente que se lo vendan para llevar.
Y continua lo sublime con un calamar en tartar con helado de limón ahumado. Brutal y punto; me imagino recién levantada tras una calurosa noche de verano, desayunando un cuenco de esto con una copita de un cava bien fresco y me gusta lo que veo.

Crema de patata -¿o era coliflor???-con jurel marinado. Si habéis probado algo parecido, sabéis que haciéndolo bien no falla y claro; no fallaba, estaba de muerte.
Salmón y cía. Muy bueno, aunque excesivo el helado que lo acompañaba.

Foie y cereza, aunque lo llamen de otra manera. Está rico, pero me arrepiento de no habérmelo zampado de un bocado. ¡QUE BUENO ESTABA EL PAN!!!. Perdón, es que cada vez que me acuerdo...



Zamburiñas, patata trufada, caviar... ¡Quiero más! Plato perfecto y punto.

Espárragos y anchoas. Rico, muy rico, aunque no lo entendí, pero tampoco se si tengo que entenderlo.

Uno de esos tocacorazones importados de oriente. No se si el corazón, pero en mi boca se portó de maravilla. NOTA: Los fondos, fumets, caldos... de este menú, estaban, por lo general; de muerte.

Los berberechos ya os cuentan ellos como estaban...

El chipirñón en fondo de cebolla, puede que fuese reiterativo, pero es que el bicho estaba exquisito y el fondo para mojar PAN, PAANNNNN ¡Que bueno estaba el pan!

Anguilas con angulas. ¡Ala, sin mariconadas!. Potencia de la buena. Con un caldo para ser degustado a pequeñas caladas...












La merluza con repollo, estaba buena; pero no se si venía muy al caso. Creo que hubiese preferido haber pasado de este plato y que el arroz, tendones, cigala, fuese más abundante.

Un magnífico prepostre a base de queso y una bola de albaricoque, precedieron a un fastuoso hojaldre con crema de vainilla.



No me olvido de unos pettit fours memorables, acompañados de unos azúcares aromatizados que me parecieron un autobombo del todo prescindible. Buen café, eso si, además del buen recuerdo de este pedazo de menú, el trato recibido por el amable personal del Árbore da Veira y no se si me dejo algo... 
...¡Ah SI, DEL PAN, EL PAN EL PAAAAAANNNNN!
¿Qué con que se maridó todo este batiburrillo de de platos?, pues tenían el Bolliger Spécial Cuvée Brut a buen precio y ya se sabe, no falla. Un espumoso francés gran reserva con bien de Pinot Noir que es oro puro, burbuja amable, repostería, frutos secos con  frescor y sabor largo. Lo dicho, no falla.
Coloco el broche de oro a este extenso post con mi último gran descubrimiento; Likke Li y su Get Some. Saludos de vuestra gastroprostituta favorita ;-) yeahh

COCINA: *****
SERVICIO: ****1/2
LOCAL: ****1/2
BODEGA:**
PRECIO: ***

TOTAL: 19

sábado, 19 de octubre de 2013

Alborada

Esta que os voy a narrar, ha sido la primera experiencia en Alborada para mi golosíalímite y espero, tras la sensación que ha causado en mi espíritu gastronómico y disfrutón; que no sea, para nada, la última.
Debo pararme a describir esta sesión con cierta meticulosidad, puesto que las estrellitas que coloco al final de los post y que, dicho sea de paso, no valoran al negocio en si, si no las experiencias en los mismos; esas estellitas, decía, ¡casi se salen de la pantalla!
Dicho de otra manera, las calificaciones son un hilo de comunicación entre mis toscas e imprecisas palabras y la comprensión que l@s lectores/as podréis tener sobre lo mucho que he gozado de lo que ofrecen al público, las casas gastronómicas aquí descritas, .
Un local nuevo, "caro", en una zona privilegiada con vistas a la ría, al mar , a nuestras bellas costas... vestido de maravilla de arriba abajo, con vistas a la amplia cocina, con un personal de sala tan megaprofesional que roza en lo marciano (de hecho su uniforme me recordó a los trajes de la tripulación del Enter Prise) y una bodega  E X C E P C I O N A L, harán pensar al lector que todavía no haya pisado esta casa, que sólo resta una cocina sólida para tocar el cielo.
Pues he de decir, que la tienen. Empezando por el mejor pan que he zampado en un restaurante. Me habré comido, probablemente, algunos -pocos, muy pocos- igual de buenos; pero nunca mejores. Creo recordar que el día de mi visita disponían tres tipos de pan elaborados en su cocina, pero yo sólo probé uno que incorporaba una mezcla de harinas y que pegaba unos leñazos de masa madre, poco menos que orgásmicos. Con una consistencia perfecta y un aroma por el que ya  habría que pagar para no tener cargo de conciencia alguno...
Creo que ya se ha comprendido que el pan no me ha disgustado precisamente y la mayoría de casas que no cuidan ese apartado ya comenzarán a sentirse mal tras haber leído esto; así que hablaré un poco del resto de manjares.

Comenzamos las viandas con unos berberechos a cuenta de la casa. Frescos, sabrosos, parecía que no habían recibido calor de ningún tipo, para haber sido abiertos... Siguió la fiesta con unas tostas de anchoas de primerísima y remató la parte salada con uno de los mejores tártaros de carne que acariciaron mi paladar.
Con razón se ha visto el steak tartare del Alborada en algún ranking de los 10 mejores de España.

Berberechos en escabeche ligero y emulsión de escabeche.
Anchoa del Cantábrico, queso del país y emulsión de pimientos
-"En cuanto al steak tartare; ¿Tolera el picante, o prefiere prescindir del mismo?"
-Al gusto del chef, por favor.
Detalles...
Las sensaciones que percibía en mesa, con el excelso trato que recibí, mientras disfrutaba del trabajo de un@s jóvenes profesionales eran de esas que hacen que te fundas con el propio local y logran hacerte sentir un ser afortunad@. 
Steak tartare de solomillo de ternera.
Remató la fiesta por todo lo alto, con un postre que me permitió seguir bebiendo vino, pese a que a much@s les parecerá un sacrilegio. Café de primera y pettits fours caseros, mecieron mis sentidos durante los últimos instantes de placer en los que permanecí en mi mesa . 
Chocolates y frambuesas

En cuanto al vino, tras las miles de dudas que me asaltaban mientras leía una carta cargada de referencias apetecibles, opté por uno de mis clásicos; el Martinet Bru. Adoro los vinos de esa zona -lease y colindantes- y de lo único que tenía claro es que, aún a pesar del hermoso día de verano que había escogido para pasarme por el Alborada; me apetecía un tinto. Asi que escogí el Martinet Bru '09. Garnacha y Syrah del Priorat, de Mas Martinet Viticultors -Josep Lluis Pérez-, con una prolongada crianza y con un precio final admirable.

Visto esto, sólo me resta decir que el servicio del vino ha sido perfecto. Una lección.
Y, hablando de lecciones; eso es lo que dispensa el sr. Simon Philips en cada canción. Maestro de maestros; de esos que se cuentan con los dedos de las manos, este británico lleva años maravillando a los aficionados al mundo de las baquetas con sus piruetas rítmicas y un saber estar que ni se enseña ni se aprende. Ahí os dejo en compañía de un, a su vez bien acompañado, dueño y señor del tiempo. No es broma; más allá de las piruetas sonoras habituales, si observáis este vídeo con atención; veréis como Simón es capaz de detener el tiempo y volver activarlo, como si de un pestañeo se tratase.  


COCINA:  *****
SERVICIO:*****
LOCAL:   *****
BODEGA:  *****
PRECIO:  ***

TOTAL: 23 de 25