Rest@ur@ntes con encanto, recet@s, vinos, músic@, series, pelis... y, sobre todo, g@n@s de compartir con tod@s mi pasión por la buena mesa.
Un ch@puzón en la variopinta infinid@d del oceano músico-gastronómico.
m@rí@g@stronomí@
m@rí@g@stronomí@; un viaje gastromusical, o musicogastronómico..., o de que por mucho que os cuente, mejor que lo veáis por vosotr@s mism@s:
INTERRUMPO BREVEMENTE MI TRILOGÍA DE GRANDES MENÚS, CON UNA ENTRADA QUE DESEABA OFRECEROS DESDE HACE YA UNOS MESES: En Lalín, en plena época del cocido, me aCerqué a divertirme en La Molinera; un emblemático local conducido a día de hoy por una joven pareja de hermanos profesionales. Poco nos cuenta la entrada del local de lo que se cuece en sus fogones. Desde el más clásico de los cocidos a la cocina más contemporánea, ofreciendo además, menús degustación por encargo con una bodega breve, pero justificada con gratificantes pinceladas a cargo de grandes vinos gallegos -ver foto-.
Aceitunas gallegas Eidos de Iria, ¿aún no las habéis probado???
Disponen de un comedor tan amplio como clásico, que podría resultar frío de no ser por que dispensan una atención de primera, envuelta en un manto de amabilidad que, junto con las suculentas viandas que sirven, compensarán sobradamente la visita a La Molinera.
Como ejemplo, de esta corta presentación, dejo testimonio fotográfico de media ración de unas sabrosas croquetas -croquetazas- caseras, una ensalada de atún que maridó de muerte con mi elección de bodega y una carne de vacuno excepcional, poderosamente guarnecida.
En el caso del atún eché de menos, algo más de tiente con la vinagreta, un poco excesiva en cuanto a su potencia (para mi gusto) y en el caso de la carne flipé con unas patatas cocidas en agua de cocido y rematadas en freidora, además de una mostaza que alegraba el conjunto.
No os las perdáis!!!
Riéguese con buen vino y gócese con lujuria.
El cremoso de chocolate de postre, no dejó lugar a dudas de mi regocijo en la sabrosa cocina de La Molinera.
Chocoadicción saciada ;-)
En fin, como el vino que acompañó este improvisado menú, ya lo he comentado en alguna que otra ocasión, os dejo con un final musical dedicado a todos los que hacéis de vuestro oficio algo imprescindible; o sea que camareros y cocineros están excluidos. En mi caso, no soportaría este mundo sin un poco de buena música.
Vamos con uno que sabe hacerlo bien y que no necesita presentación:
Hace ya unos cuantos meses desde que el pasado mes de enero, me decidí a conocer la cocina que Rafa Centeno practica en el edificio del hotel Siete Torres de Vigo y poder así, disfrutar del trabajo de todo el equipo. Anticipo que los astros se alinearon y puedo decir, aún tras todo el tiempo transcurrido, que toqué el cielo.
El Siete Torres se halla en una de las zonas más tranquilas de la ciudad y dota al restaurante Maruja Limón de un amplio y discreto aparcamiento, además de una zona de terraza acristalada con una pequeña barra de aperitivos y espirituosos, en la cual yo disfruté del aperitivo previo a un glorioso menú.
No quiero publicar este montón de palabras e imágenes sin incidir en la pedazo selección musical que acompañó mi velada en Maruja Limón. Entré al restaurante y continué escuchando exactamente el mismo disco de Mike Stern, que escuchaba minutos antes de mi llegada en mi auto. Un disco glorioso de pe a pa, con sólos de batería incluído y a un volumen considerable, en un pedazo restaurante. Para que luego haya quien diga que el musiqueo no pega con los restaurantes gastronómicos. Pues con dos cojones, todo pega; así que este post lleva doble video musical y el primero lo protagoniza, como no; el inconmensurable MIKE STERN:
El servicio, joven y atento, se mueve en una sala pensada para que unas 30 personas disfruten de buena amplitud y comodidad en un espacio diáfano, tranquilo, equipado con menaje de primera y correctamente iluminado. Disponen de una buena carta de vinos, la cual exhibe dotes de selección más que de extensión; con joyas de nuestra tierra y demás latitudes. En cuanto a la carta de manjares; todos apetecibles, con posibilidad de pedir a la carta, o de escoger entre un par de menús degustacíón y gastronómico respectivamente. Vamos, que la puta hostia; hablando claro. Cada vez quedan menos sitios donde se pueda hacer esto y es una pena.
El día de autos, tenía intención de pedir a la carta; pero se dio el hecho de que los platos que había seleccionado, se hallaban dentro del menú y cambié de parecer. No puedo expresar cuanto me alegro; pero la verdad que no hubo ni un sólo plato que no fuese sobresaliente. Sabor, sabor y más sabor.
Debo señalar que el apartado pan, está bien cuidado; del mismo modo que el servicio del vino y ahora paso a contar lo que me han dado:
Cuando un menú comienza con una buena traca de aperitivos y todos están buenos, el comienzo ha sido grande. Si entre esos aperitivos se halla una crema de calabaza y unas puntillas de calamar M-E-M-O-R-A-B- L-E-S, se masca un ¡Bravo!
El Tartar de Ternera con queso curado de Arzúa-sin foto-, es una maravilla; no os lo perdáis.
Chicharrones; sobre una exquisita crema de patata, así de fácil y ¡que buenos!!!
Las vieiras hacen justicia a la buena fama del chef con el manejo de este producto. Increíbles; cosa fina, en serio.
El huevo frito de otra manera, con bechamel trufada y gambóm, ¿en serio tengo que explicarlo?. Un huevo cocido a baja temperatura, rebozado y frito, lo cual logra sublimar uno de los más exquisitos productos que nos brinda la naturaleza. Herencia culinaria -o al menos es a quien primero he visto elaborar algo similar- de Marcelo Tejedor.
Creo, de todos modos, que el sorpresón del menú, llegó de mano de este falso risotto. Falso, por que no se trata de arroz, si no de pasta y sorpresón por que elevó la palabra rico al máximo exponente.
La merluza en su punto tampoco defraudó.
La pieza de vaca con patata y mostaza estaba magnifica. Quizás me sobrase que la salsa fuese sometida a la técnica de la sferificación; pero supongo que a buena parte del público le hará gracia...
Los postres, precisas obras golosas, se encargaron de dejar el listón bien alto y no faltaron los petit fours para realzar el ritual del café.
El menú de 10 y algun@ se preguntará; ¿y el vino? El vino de 11. Tenía a Luís Anxo Rodriguez Vázquez en buena estima como viticultor; pues he disfrutado de muchos de los vinos que elabora. Desde ese día en Maruja Limón, lo tengo en un pedestal.
Entiendo la botella de A Torna dos Pasás Escolma de la que disfruté ese día, como uno de los grandes vinos del mundo. Todo lo que busco en un vino, se hallaba en aquella botella; sobre todo la característica más intangible y más importante; la ELEGANCIA. Si de verdad os gusta el vino, no busquéis más, nadie da tanto por tan poco.
Querid@s golos@s, deseo que también vosotr@as touch the sky; así que os dejo con una pieza de uno de los humanos más pieza que habitan el planeta; David Lynch. No tengo palabras, mirad el video y a ver si alguien se atreve a decir algo... Damas y caballeros; Pynky's Dream:
Una mesa con un fondo azul eléctrico y los cálidos destellos naranja, proporcionados por los últimos rayos del sol, hundiéndose en el horizonte de la ría. Rocas, mar, bateas... ...paroxismo y tranquilidad en el exterior; contraposición del nerviosismo, el revoloteo y la impetuosa inquietud provocada en mi estómago por un menú a punto de despegar en el interior.
A pie de mesa, seis comensales prest@s y dispuest@s a disfrutar de lo mejor que Culler de Pau podría ofrecernos. Unas duras semanas de espera nos predispusieron a tocar el cielo en este local de fulgurante trayectoria, situado el bello Reboredo.
Si los exteriores son idílicos, el propio espacio en el que se ubica el restaurante es un ejemplo de integración, minimalismo y luminosidad, sin dejar de ser confortable y acogedor. El equipo humano, con Javier Olleros al frente, es joven, atento y con la lección muy bien aprendida.
El Menú Gastronómico (70€) que escogimos, es el más largo de los que disponían y aún con eso, hubo un platito extra.
Gazpacho con pepino y tónica. Impecable comienzo.
Crocante de arroz con crema de anchoa, ahumados (sardina) y capuchina. Texturas y sabores reconocibles y muy bien conjugados.
Tomatitos aliñados con sopa de aceite de Entrimo (Ourense), albahaca y limón. Comestible obra de arte vegetal.
Crustáceos con crema de almendra, codium y flores de tagete. El plato de la unanimidad. Perfecto el punto de los mariscos, en buena compañía de la crema y con un codium que enfatizaba el toque marino, pero que no resultaba excesivo.
Jurel curado en agua de mar con salazones, semillas de pimientos de Padrón y flores de cebolla. Nunca un Jurel tan suave y elegante. Puede que me gustase más que el anterior.
Huevo "da casa" a la carbonara de queso San Simón y migas de pan. El título bien ejecutado no deja lugar a dudas; riquíiiiiiiisimo.
Maíz tierno con caldo de pita piñeira y su piel crujiente. Mortal, una inyección de sabor.
Sargo con jugo de sus espinas a las hierbas frescas, patata nueva y rabanitos. Finura culinaria aplicada a grandes productos.
Solomillo de ternera con su jugo, verduras de temporada y cerezas. El recuerdo de algunas de las grandes casas visitadas, plasmadas en este plato.
Sopa de flores, frambuesas y moras con sorbete de fresa y hierba luísa. Muy fresco; un jardín comestible.
Cremoso de chocolate con naranja, helado de té verde y leche cruda. Final perfecto -siempre con chocolate-.
Todavía sirvieron unos pralinés con los cafés que estaban de vicio.
He dejado en apartado líquido para el final. Aunque por si alguien lo duda, he de aclarar que, en mi caso, a menudo es el menú lo que cuelga de la bodega y no al revés.
Comenzamos a divertirnos por todo lo alto de mano de un sherry. Palo cortado en esta ocasión; una de esas místicas rarezas, que en Jerez son casi "normales". El caso del que degustamos al principio del menú, es de los que se aproximan más a los amontillados V.O.R.S. Si habéis probado el Antique de FERNANDO DE CASTILLA, sabréis de lo que hablo. Tofes, frutos secos, maderas... una gama aromática intensa y elegante como pocas.
A modo de puente, con un leve punto de dulzor, comenzamos el menú al amparo de la delicadeza de un alemán; más concretamente un Rheinhessen; elWeingut Keller Rieslling Trocken del 2.011. Buen comienzo.
Continuamos el menú con dos interpretaciones tan próximas geográficamente, como distantes en el resultado; en cuanto a la elaboración de grandes vinos en Rías Baixas. Se trató de un Leirana FINCA GENOVEVA y de un DO FERREIRO Cepas Vellas. Dos blancos, con madera en el caso del Leirana, sin crianza en el caso del Do Ferreiro y en ambos casos, enormes vinos de producción limitada, aptos para la guarda y diseñados para gozar.
Continuamos con dos tintos; el Algueira Merenzao '11 y el Hacienda de Monasterio '09. Nos quedamos en compañía de otro vino gallego gracias a uno de mis baluartes de sublime elegancia y complejidad producido en la bella Ribeira Sacra, para luego adentrarnos en la carnaza del menú con uno de mis Ribera del Duero de cabecera; muy bien elaborado con una mezcla mágica a base de Tinta del País, Cabernet Sauvignon y Merlot.
Rematamos la velada con un Camile Savés Cuvée Rosé. Un champagne muy versátil que merece mucho la pena. Así acabó el menú mecidos en las burbujitas del champagne, felices de haber vivido un gran experiencia en casa de Javier Olleros y su equipo, agradecidos por el trato tan excepcional que nos habían brindado.
Experiencia excepcional; despedida excepcional.
Bowie; artista incontestable, ha firmado cantidad de grandes temas a lo largo de su carrera, pero he de reconocer mi especial debilidad por su "Heroes" en conjunción de uno de mis videoclips favoritos. Esa compleja sencillez estética, que arropa la canción e ilumina algo más que el rostro del artista. Señoras y señores, chicas y chicos, damas y caballeros; intentadlo, ser héroes, aunque sólo sea por un día:
Comienzo esta entrada a la inversa, para que Herbie Hancock y sus formidables acompañantes, os inunden con su Cantelope Island, mientras devoráis la entrada que, a continuación, podréis leer:
En el paseo marítimo de Carril, parroquia perteneciente a Vilagarcía de Arousa, conocida por su actividad marisquera y, en especial, por la exaltación de su archiconocida Ameixa de Carril; se encuentra este restaurante, local, espacio gastronómico, casa de xantares, taberna, o como sea que queráis llamarlo, nombrarlo, denominarlo, definirlo...
Para mi, más allá de que esté capitaneado a los fogones por el reconocido Iván Dominguez y los exitosos fundadores de Abastos 2.0, este no deja de ser un sitio encantador y pintoresco en el que saciar nuestra golosialimite.
El marco de belleza en el que se encuentra, no da lugar a dudas de su potencial encanto; el hecho de que disponga de tres espacios diferenciados (terraza exterior con bancos corridos y mesas individuales, mesas interiores y mesa del chef), es, sin duda un atractivo para el público. Para quien escribe, esto tiene poco de novedoso y sencillamente, acoge la idea como un concepto -o modelo- de negocio, particular. Es que esto del royito enxebre, ya lo tengo en casa de mis abuelos y ni me va ni me viene; claro que habría que verse en ojos de un urbanita, para ver lo que se siente desde otra perspectiva. No es el caso.
Tras el espectáculo de poder tomarse unos bocados de algo que estará bueno si o si, viendo el atardecer, respirando mar, piedra, salitre, oyendo el murmullo del mar, además de un fondo musical acorde; está la cercana atención de unos esmerados profesionales.
Ofrecen en su carta de vinos, una selección destacable por su fenomenal RCP, dominada casi absolutamente, por los vinos gallegos y en el apartado sólido; platos de estricta temporada, frescura y calidad. De todo lo degustado ese día, me quedo con la idea de preparaciones sabrosas y salubres. Dejados en manos del chef, nos abandonamos al disfrute en modo bacanal.
Dejaré, en esta ocasión, el labor descriptivo a unas cuantas imágenes tomadas con poco arte, pero con cariño:
Su salpicón de rape. Le auguro éxito a este plato.
Bonito, muy bonito...
Salmonetes,¡Rock&Sea!
¡Coma puños!
Este bicho entero en salsa de Codium, también nos lo zampamos...
Postsargazo; ¡A la rica carne, para zampar con las manos!.
Fresas con fresas y con nata.
Piña colada por mi.
Entre los vinos que acompañaron las anteriores viandas Salvaxe de Xosé Lois Sebio elaborado en Bodegas María Álvarez Serrano; un espectáculo del que daré cuenta en otra entradita. Habría que matizar que el listado de vinos a disposición del cliente, sólo a base de de vinos gallegos incorpora, al menos, una excepción "champagnesca"...
Debería haber un Loxe Mareiro en cada pueblo. Pena que este quede tan lonxe...
En Raxó, a unos 5 min. del turístico Sanxenxo, se encuentra este restaurante en un megaedificio rodeado de naturaleza y dotado de unas vistas a tener en cuenta.
El local es espectacular e invita a relajarse, a dejarse caer por el mismo un buen rato antes de sentarse en mesa, bien para contemplar sus exteriores, o bien para acomodarse en uno de los cómodos sillones de su espectacular hall, mientras se observa la actividad en la cocina a través de una enorme cristalera.
Un espacio pensado para la celebración de eventos varios -supongo que bodas en su mayoría-, pero en el que el comedor está aislado, perféctamente iluminado, con buen fondo musical, dispone de vistas al exterior, un espacio entre mesas brutal y las unas de las sillas más cómodas jamás inventadas. Las mesas están impecablemente vestidas y el menaje es de alta gama y adecuado en la mayoría de los casos.
Invitan a los clientes osados -o al menos en mi caso, así ha sido- a comer en la propia cocina; aún que yo decliné la invitación en pro de disfrutar de la comodidad de una mesa, mientras degustaba un gran vino y unos platos a la altura -casi lo consigo-. Doy tanta cancha al local, por que me ha parecido el mayor lujo que en Pepe Vieira ponen al alcance del cliente.
El servicio es atento y denota gran recorrido, pese a su juventud.
La bodega, contiene alrededor de 40 referencias, o al menos eso incluye la carta que yo he visto. Si me fío de las más de 300 referencias que anuncian en la carta de su web; es el local con más vinos fuera de carta del mundo mundial y parte del extranjero. No me extenderé en esta ocasión con el vino, un Goliardo Loureiro '10 de Bodega Forjas del Salnés, que, definitivamente, no me gusta tanto como el Caiño. Frescor, ligereza, barrica prácticamente inapreciable y un toque salino que no deja de sorprender.
En cuanto a la carta, pues no tienen. Trabajan tres menús, que pretenden ser sorpresa (lo cual dificulta enormemente el maridaje), y que oscilan entre los 29€ del menú Bistró y los casi 85€ de su menú Gastronómico.
Me iría con el primero de ellos, pero teniendo en cuenta que no sabía lo que incluían; me quedé con un intermedio Menú Degustación a poco más de 65 €. Aceptaron incluirme una carne en sustitución de un pescado, hecho que agradecí, pues un único plato terrestre entre tantos, se me antojaba escaso.
Comenzó la cosa con una sabrosa tosta de sardina, tomate y trufa. Agradecida concentración de sabor, frescor y naturalidad en una tosta mini.
Delicioso el ceviche de jurel con aguacate. Un bocado fresco a más no poder. Me alucina el aguacate y en combinación con el ceviche, el aceite y las finas hierbas que lo acompañaban, surgió una grata sorpresa.
El bonito con tomate, fue más allá del bocado, sin embargo resultó un gran plato de pescado, con cierto desequilibrio ¿demasiada acidez?. No se, que no de a engaño, fue el bicho marino que más me hizo disfrutar con sus portentosos y tersos escalopes.
Din sum picante de congrio. Un intento de asiatizar nuestra cocina poco interesante; aunque rico y adictivo por estar calentito y por ese toque picantón.
La lubina estaba un pelín pasada para mi gusto, aunque en la imagen no se identifique de ese modo. El caso es que me resultó un plato insípido en conjunto; no se si por el efecto dim sum, o por que...
El steack tartare venía encima de una piedra y esta, encima de una pizarra. Estaba bueno, pero el hecho de envolverlo en un rulo crujiente que domina todo el conjunto en aroma y sabor; me ha parecido tanto un despropósito, como incómodo resulta el comérselo. Me da la impresión que se está extendiendo esto de comer con las manos en un plan muy pijo. Concibo unas croquetas, unas patatas fritas, unas tiras de pollo, el dim sum de marras... ...pero un tártaro de carne, no acabo de verlo.
El jarrete glaseadito, ya fue otra cosa. Un plato rico, al que., quizás se le agradecieran algunos gramos más.
Previo postres, se dio buena cuenta del Goliardo, con la ayuda de "Nuestra Degustación de Quesos Afinados y sus Contrapuntos". 7 quesos , de entre los cuales se erigió vencedor un Morbier que estaba de muerte.
Para el postre, una buena dosis de frescura, muy de agradecer, por eso del desgrasado. Las hierbas aromáticas, tan recurrentes en esta casa; estaban también presentes en este plato; he de confesar que me flipan y que se echan de menos en visitas a muchos locales, carentes de ese toque místico.
Es tiempo para la música y es tiempo de festivales; así que os dejaré en compañía de los Martelo. En golosíalímite, ya éramos seguidores de la banda desde unos meses atrás, pero en la parroquia de Calo -Teo-, se celebra un festival llamado Música na Noite (eso si que es un festival indie y no las etiquetas que se autoaplican la mayoría de encuentros plagados de grupos insulsos con media barba y camisa de cuadros) y en dicho festival, los Martelo fueron total satisfacción para nuestra golosía musical.
¡Que gusto ver un trío con músicos de verdad solventes con tres pares, haciendo algo verdadero, furioso, nítido, transparente, inmediato y a la vez, reflexivo, pero sin gilipolleces ni chorradas!
Es algo difícil de ver, e igualmemte agradecido de topar. Podría hablaros de la historia Xacobe Martinez Antelo, bajo y voz de Martelo y su faceta más popular como músico de las mejores bandas de jazz de nuestra tierra, o como acompañante en la sombra de grandes artistas, pero prefiero que lo observéis trabajando con esta maravillosa formación.
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